Pilar Quintana, artesana por vocación, heredó de su abuela técnicas y telar, y fue aprendiendo todo aquello que no se aprende en las escuelas especializadas: el amor por el tejido natural y una interpretación más amplia de la pieza que la de su simple utilización.
Este cariño al telar que ha sabido trasmitir a su hija Susana, le ha ayudado a resistir la fuerte crisis que padeció la artesanía, y a trabajar durante años silenciosa y aisladamente. Algo que le hizo merecedora de la Medalla de Plata del Principado de Asturias en el año 2000 otorgada por su larga trayectoria laboral y profesional. |